El Tribunal de Justicia de la Unión Europea decide que la mala fe puede existir también si los productos o servicios son diferentes

En el último caso concerniente la mala fe, Koton Mağazacilik Tekstil Sanayi ve Ticaret AŞ v. EUIPO (C-104/18), del 12 de septiembre de 2019, el Tribunal de Justicia tuvo que decidir si los productos y servicios protegidos por las marcas en pugna debían ser idénticos o similares a los efectos de un hallazgo de mala fe, y finalmente decidió que no.

El Tribunal de Justicia observó que la mala fe debe interpretarse según su significado natural – es decir un estado mental o una intención deshonestos – contextualizándolo en el derecho de marcas, en particular a la vista de la función esencial de una marca, que es la de distinguir el origen comercial de un producto.

Por esto, añade el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, la mala fe hablando de derecho marcario puede consistir en la intención del solicitante de debilitar los intereses de terceras partes o de obtener un derecho exclusivo con fines diferentes al de distinguir sus productos y servicios de aquellos de otras empresas.

El TJUE, aclarando el asunto de la mala fe en el caso Lindt, un caso en el que el mismo Tribunal había indicado algunos criterios para evaluar la mala fe en una situación donde el riesgo de confusión ya quedaba establecido, recuerda que el caso Lindt no debe inducir a pensar que el riesgo de confusión sea un presupuesto de la mala fe.

En efecto, no existe ningún requisito según el cual el solicitante de una declaración de nulidad deba ser el propietario de una marca anterior confusamente similar.