El uso de imágenes o símbolos gráficos podría llegar a constituir infracción de una denominación de origen protegida

El Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea (TJUE) se ha pronunciado recientemente sobre la posibilidad de que la utilización de determinados elementos figurativos (imágenes, elementos gráficos) pudieran inducir a los consumidores a asociar un determinado producto con una denominación de origen protegida.

La resolución del TJUE tiene su origen en la controversia mantenida entre la Fundación Denominación de Origen Protegida Queso Manchego y un productor de quesos (no amparados por la DOP) que utiliza imágenes del Quijote, Rocinante o molinos tradicionales manchegos para promocionar sus quesos. En opinión de Fundación Denominación de Origen Protegida Queso Manchego, las imágenes incluidas en quesos no amparados por la denominación de origen protegida se identifican con elementos denominativos y figurativos que evocan a la Mancha, constituyendo infracción de dicha denominación de origen, actos de competencia desleal y engaño.

Si bien la demanda presentada por la DOP ha sido desestimada tanto en primera, como en segunda instancia, actualmente, está pendiente de recurso ante el Tribunal Supremo. Éste es quien, previamente a resolver, ha planteado cuestión prejudicial al TJUE sobre la interpretación que debe hacerse del Reglamento sobre Protección de las Indicaciones Geográficas y de las Denominaciones de Origen de los Productos Agrícolas y Alimenticios.

El TJUE ha resuelto la cuestión prejudicial planteada manifestando que los elementos figurativos deben tenerse en cuenta, junto con los denominativos, a la hora de valorar la posibilidad de que el consumidor pueda asociar un producto a una denominación de origen protegida, cuando ese producto no se encuentra amparado por esta denominación. El TJUE deja en manos de los Tribunales nacionales la valoración, en el caso concreto, sobre la capacidad de los signos utilizados para provocar esa asociación o “evocación”, con lo que habrá que esperar a la sentencia del Tribunal Supremo para ver si los signos utilizados constituyen una conducta infractora.